La primera guerra mundial estimulo una enorme expansión de la capacidad productiva de los estados unidos, que después de 1918, dio lugar a un gran auge de consumo. Con el crecimiento de la producción masiva, basada en enormes inversiones de capital, se buscaba bajar costos y aumentar las ventas. La normalización y la racionalización, los métodos de producción perfeccionados y las nuevas materias primas contribuían a bajar los costos de producción, al tiempo que la preocupación por la forma visual se convertía en un importante instrumento para fomentar las ventas, muchas veces la imagen visual tenia más importancia que el propio producto.
Sin embargo, en 1927 comenzó a manifestarse la recesión. Muchas pequeñas se fundieron o fueron absorbidas por las grandes empresa que todavía seguían en pie, y formaban grandes monopolios. La caída de Wall Street de 1929 produjo una intensa presión competitiva entre las empresas supervivientes.
